Ambicioso, atonal y desafiante son algunas descripciones de este disco, el cuarto de Sam Rivers para Blue Note. Con una estructura de Hard-Bop, es un disco intenso que esta hecho para el cerebro pero, sorprendente en el mundo de Free-Jazz, se queda muy accesible. Con este sexteto Rivers nos demuestra su gran habilidad con el saxo-tenor, saxo-soprano y flauta. Evidencia clara que el era uno de los primeros grandes del avant-garde.
